2026-04-10
Tres brechas de género en México
En esta entrega identificamos tres brechas de género en el mercado laboral mexicano. Más allá del tradicional debate sobre la desigualdad salarial, los datos apuntan a un orden estructural que castiga la autonomía económica de las mujeres.
Tasa de participación (PEA / población mayor de 15 años). Una brecha significativa, menos discutida que las de tiempo, ingreso, ocupación o puestos directivos. Es un tema complejo, probablemente influenciado por la estructura de las responsabilidades domésticas, que reduce la disponibilidad de las mujeres para adaptarse a horarios laborales. Se observa un 30% de diferencia en la participación respecto a la de los hombres.

Horas trabajadas. Como resultado de los mismos elementos sistémicos que frenan su participación, las mujeres empleadas promedian menos horas semanales de trabajo remunerado que los hombres. Presumiblemente el “segundo turno” no pagado en casa obliga a muchas a buscar jornadas más cortas o fragmentadas.

Pago por hora. El ingreso por el trabajo realizado, una vez que tomamos en cuenta las horas trabajadas, es el componente de menor impacto en la brecha de ingresos general.

Encontramos en los datos un orden estructural en donde hay elementos que se combinan para crear una sustancial brecha de ingresos mensuales. En el análisis de ingresos por ocupación consideramos sólo a la población que declara tener ingresos positivos.
Se observa una brecha consistente en el tiempo: los hombres tienen un ingreso mensual promedio alrededor de 30% mayor que el de las mujeres.

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